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DREAM THEATER
(Score)
8/10
Piensa en todo lo bueno que hayas oído sobre Dream Theater y seguro que yo lo corroboro. Podría comenzar esta crítica siendo uno más de los que se extienden en halagos, más que merecidos, a la banda americana. Por eso, como creo que todos conocéis de quién estamos hablando, me voy a limitar a analizar el contenido del DVD que me acabo de tragar casi del tirón, y son más de 4 horas entre los dos CDs que contiene.
A estas alturas nadie duda de la importancia vital del grupo en el mundo del metal. Una banda capaz de poner patas arriba cualquier concepto sin nadie que ni siquiera se atreva a seguirles en su terreno ni de lejos. Pues Dream Theater ya lleva funcionando 20 años que celebran como se merece con algo especial. Grabado en su propia casa, Nueva York, han decidido ser uno más de los grupos de rock que se apuntan a grabar algo con orquesta, pero además de eso, el repertorio aquí contenido rescata temas de sus inicios, incluso de cuando la banda se llamaba Majesty.
Como documento no tiene precio, ya que es un exponente muy identificativo de lo que el grupo es. De hecho, su historia queda muy bien recogida con palabras de los protagonistas, que nos cuentan con muchos detalles cómo se formó el grupo ayudados por imágenes que dejan una mayor constancia de lo que el grupo fue (contiene subtítulos así que nos enteramos de todo). Parece cosa divina que tres personas como John Petrucci, John Myung y Mike Portnoy fueran a coincidir en un lugar del planeta por mera casualidad, pero así se inicia esta historia. El contenido musical es tan impecable como siempre. Ahora mismo me seco la baba y me he dado cuenta de que sigo con la boca abierta, pero también creo que el resultado en la parte con la orquesta podría haber sido mucho mejor. El grupo interpreta los temas de la misma manera que en sus discos, incluyendo la orquesta como toque preciosista, cosa que a Kiss le pudo valer, pero con Dream Theater yo esperaba que hubieran incluido alguna adaptación. Por otro lado, dentro del material extra echo en falta que se hayan incluido algunos temas de sus comienzos interpretados en directo, aunque no fuera con una calidad exquisita, ya que, como se demuestra durante las entrevistas con los músicos, sí que había archivos audiovisuales de sus primeros tiempos más desconocidos. Lo que sí tenemos es “Another Day” grabado en directo en 1993, pero luego pasamos a los recientes “The Great Debate” de 2002 y “Honor Thy Father” de 2005. Esta última bestial, aunque digo yo que sería más interesante haber buscado más material antiguo por ser algo conmemorativo.
El contenido puede ser mejorable, pero la calidad musical que esconde es difícilmente superable, aunque me queda esa sensación de que con una orquesta se puede hacer más. En esa faceta ha habido grupos que han obtenido un mejor resultado.
ANTONIO REFOYO
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